Red Social Temática y Local de Partidas Rurales de Alicante.
Alicante, Elche, Aspe, Novelda, Monforte del Cid, Agost, San Vicente del Raspeig.

LA CONDUCCIÓN DE AGUAS ENTRE ASPE Y ELCHE


 1.- Marco histórico: antecedentes y evolución posterior
           La escasez de aguas ha sido una constante histórica en nuestras tierras, y desde la Edad Media, la regulación y administración de los recursos hídricos ha suscitado innumerables controversias entre Aspe y Elche.
 
            Tras la Reconquista, el Infante Don Manuel otorgaba mediante el privilegio de 5 de Abril de 1268 la propiedad de las aguas del Vinalopó a los pobladores de la villa de Elche, (Azuar, 1994). Esta donación incluía las aguas nacidas de diversas fuentes, dentro del cauce del río Tarafa, su afluente, en el  término municipal de Aspe. Según el profesor Azuar, los derechos sobre estos espacios hídricos parecen tener su origen en época islámica, dada la cercanía del Aspe musulmán a la antigua “Medina Ily” (Elche), ya que la “Medina Ily” debió ejercer el derecho de uso y explotación de las aguas del Vinalopó sobre los núcleos rurales islámicos de la cuenca del río.
Las aguas de Aspe suponían un  porcentaje muy elevado sobre la totalidad del caudal hídrico que entraba en la Acequia Mayor de Elche, pues así se constata en estimaciones realizadas en diferentes siglos. En un reconocimiento de las fuentes de Aspe producido en el siglo XVIII([1]), se manifestaba:
 
            “... Que en el pantano entran continuamente doce Ilos de agua, los mismos que vienen para el riego de la Huerta de esta villa y su universidad de Sn Juan, de los quales los diez Ilos son de agua dulce y de buena calidad, un Ilo de las fuentes que estan serca de la rambla o Rio no es tan dulce, ni de buena calidad. Y el Ilo restante, es de unas fuentes que manan en la rambla llamada de Novelda, termino de dicha villa, cuyas aguas son algo salobres, Y habiendo probado todas las referidas aguas juntas a la parte superior del Molino que llaman del Río, apenas se les percibe que sean saladas; y por lo mismo tenemos por cierto, que se pierden y se hacen saladas en su transito desde el Molino al Pantano, asi por ser salitrosos los sitios y terrenos de dicho tránsito y Pantano, como por la detencion que en este se hacen...”
 
            Un nueva descripción de los manantiales y ramblas de Novelda y Aspe, practica-do en Junio de 1874([2]), repetía los mismos conceptos:
 
            “... Nos encontramos nuevamente en el punto donde se unen las dos cuencas, en el momento que las de Aspe entran en el nuevo cauce, se le incorporan las que nacen en el parte inferior de la presa del Molino de la Rata, y atravesando toda la Rambla de Poniente a Levante para introducirse en una mina que las lleva a el molino de Zamarra, pasan como hemos visto por encima de las saladas que vienen de Novelda.
            Al correr las de Aspe por una canal por encima de las de Novelda, se calculó que estaban éstas en la proporción de uno a nueve, de manera, que a la vista, una décima parte de las aguas que van al pantano de Elche son saladas, y  nueve decimas son dulces, o poco menos ...”
 
            El ingeniero Próspero Lafarga([3]), en su estudio realizado en la primera década del siglo XX para acometer las obras de canalización de las aguas de riego, expresa:
 
            “...Aguas abajo de Monforte recibe el Vinalopó un afluente de importancia por la constancia de sus aguas. Es este el arroyo Tarafa, que después de regar la vega de Aspe. deja sus sobrantes en el citado río.
            Los sobrantes del Tarafa, han sido objeto por nuestra parte de repetidos aforos durante el estiaje, resultando un caudal medio en cuatro años, en la referida estación, de 650 litros por segundo.
            Este dato es de gran importancia, pues los sobrantes citados, al ser almacenados en el Pantano de Elche, constituyen la base principal de los riegos de esta ciudad...”



 
 
             La documentación constataba la buena calidad de las aguas del Tarafa, pero éstas se volvían salobres y amargas tras unirse al Vinalopó y después de rebasar  el Molino del Río, situado en el estrecho de la Sierra del Tabayá, pues el Vinalopó en su discurrir hacia el pantano recorría terrenos salitrosos y yesosos, sumándose algunos aportes de manantiales amargos. Esta circunstancia propició la realización de una nueva obra hidráulica, que parte desde Aspe, a la altura del estrecho de la Sierra del Tabayá (Rafa de Pavía o Puente de Hierro), y deriva las aguas del Vinalopó por un canal paralelo al río, que evita el paso de las aguas de riego  por los manantiales amargos y las tierras salobres de la cabecera del Pantano, y es el denominado Canal de Desviación de las Aguas del Pantano, realizado por Próspero Lafarga en 1910.
            El problema de la falta de agua potable fue permanente en Elche. El cronista árabe Mohamed- Al-Idrisi, al describir Elche en el siglo XII expresa:
            “Las aguas del río ... son saladas. Para beber los habitantes tienen necesidad de traer de otros puntos aguas de lluvia, que conservan en aljibes.”(Alejandro Ramos), circunstancia que reitera Al-Himyari en el siglo XIV. Desde época medieval, el Consistorio ilicitano enviaba anualmente operarios a limpiar las fuentes  y el cauce del Tarafa, para que las aguas discurrieran sin obstáculo hacia Elche; estas circunstancias  originaron  numerosas fricciones  entre las dos poblaciones.
 
            Aspe contaba con numerosos manantiales, y desde Época Moderna las aguas de Aspe gozaban de cierto prestigio, porque imprimían dureza al templar los metales. Así lo relata en 1705 Salvador Perpinyà([4]):
 
“(Elche) Confina...y de Tremontana con la antigua villa de vuestra excelencia, Aspe, a donde se hazían y fabricavan los famosos y nombrados hierros de lanças y otras armas fuertes por el buen temple de sus aguas cristalinas”
           
            La persistente carencia de agua potable en Elche, se agrava en el siglo XVIII con el aumento de la población y las sequías más prolongadas. El cabildo ilicitano estudia la posibilidad de conducir aguas dulces desde alguna de las fuentes ubicadas en Aspe, y a lo largo de la centuria elabora tres proyectos diferentes.
 
FUENTE: Gonzalo Martínez Español y Felipe Mejías López