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FONTCALENT: HISTORIA DE UNA MONTAÑA EN COMA

FONTCALENT
El Cementerio de Alicante era el lugar de partida y regreso de Fontcalent

Desde la Cruz del Siglo parecía una muralla. Mi tío Perfecto Oca me explicaba dónde estaba la fuente, la balsa, la cumbre, la cresta......Pero para mí, con seis años, me parecía un lugar lejano. ¡Estaba más allá del Cementerio!
 
Me contaba sus historias en aquella y en otras montañas. Me hablaba de sus compañeros: el Tio Viçent Alemany, Manolo Irles, Popopo el poeta, etc... Lo mismo viajaban en tranvía a Mutxamel y de allí a Canelobre con su saco de antorchas (eso de las linternas era un lujo), que amanecían en Guardamar y andaban hasta el Cabo de la Huertas. Los años veinte y treinta eran tiempos de aventura pura y dura.
Fontcalent era cita especial de días tranquilos. Con la paella a la espalda, la comida en capazos, sacos o mochilas, se desplazaban a la Fuente de Foncalent, al pie de la cresta noreste. Los de siempre subían a la cumbre y al bajar se bañaban en la enorme balsa de agua limpia..., o casi. Un día, Perfecto sufrió un calambre y casi se ahoga. Lo sacaron entre Viçent y Manolo.
La paella era de conejo y caracoles. Poco más en aquellos tiempos de miseria. Buen vino y una siesta antes del regreso al Cementerio. Allí se subían al tranvía o seguían andando hasta la capital.
 

 

LA GUERRA
El autor del texto en la cumbre de Fontcalent. Invierno de 1969-70

La puta Guerra partió las actividades de aquellos jóvenes. No sólo de ellos. Partió la historia de mi España. El tio Viçent Alemany marchó al frente. Llegó a Capitan de las Brigadas Internacionales. Manuel Irles, un poco mayor, se quedó en Alacant. Se portó como un héroe el día 25 de mayo de 1938, en el Mercado Central. "Eusebin, yo le puse el numero 312 a un trozo de cabeza que no se sabía si era de hombre, de mujer o de perro". Me lloró muchas veces en el patio de mi casa en Juan de Herrera.
Perfecto Oca enfermó de tuberculosis y se libró del frente.
Pasó mucho tiempo antes de volver a las andadas.
No era aconsejable alejarse de la Capital. Fontcalent era el destino más frecuentado junto con las calas de El Campello para el norte.
 

 

EL CENTRO EXCURSIONISTA DE ALICANTE
Mi pandilla iniciando a los "novatos"

Diversas actividades se desarrollaron en esta ciudad promocionadas por el CEA. Desde antes de su fundación, se promovía una alternativa a la "oficial" OJE. El padre Belda y sus amigos buscadores de historia, intelectuales que gustaban de la música clásica "Los Amigos del Pentagrama", escaladores como José Luis Lloret Papí, los Esteve, Jaime Carbonell, el Doctor Toni Savall, etc... formaron un grupo selecto de personajes capaces de colaborar en la búsqueda del escondido Lucentum, de explorar las cuevas del alrededor, tirar con arco, ascender cumbres, organizar las "Noches del Espeleologo" en Canelobre, llegándose a celebrar conciertos de gran categoria, etc...
Pero Fontcalent siempre estaba ahí. Cuando un novato se apuntaba, lo primero era subir la afilada pero fácil cresta hasta el vertice geodésico. Los más atrevidos practicaban escalada en los Libros. Estas eran una placas de roca de gran calidad atravesadas por fisuras que facilitaban la colocación de seguros y a su vez servían de apoyo y agarre para progresar verticalmente por ellas. Su cercanía a la fuente y al caserio próximo al que llegaba una pista de tierra hacía que algunos humanos amantes de la paz se acercaran y pasearan por aquellos casi desérticos parajes.

 

 

 

1 DE ABRIL DE 1962
Lloret Papi escalando en Los Libros.
Pep asegura a Miguel Ángel
Miguel Ángel asegurado desde abajo por Pedro Valdés

El día de la Victoria era fiesta. Ese día, los que dieron el golpe, decidieron que nadie diera golpe.
Fiesta... pero recuperable, claro.
Barrera era un futbolista recién retirado del Hércules. Estaba tomándose una cerveza fría en la masia cuando vió llegar a un joven ensangrentado procedente de los Libros. No podía expresarse bien. Hablaba de un accidente, de dos personas, de algún posible muerto. Las mujeres de la masía avisaron a los hombres y junto a Barrera ascendieron hasta los pies del muro. Allí, Pedro Valdes sostenía a José Luis Lloret, mientras introducía un dedo en su boca. Lloret sufría un ataque de epilepsia y su cabeza estaba ensangrentada. Miguel Angel, al lado, presentaba múltiples arañazos en la piel, pero sobretodo en las manos. Paco Vives era atendido y lavado en la masia por la gente mayor. Valdés y Oca bajaron apoyándose uno en el otro y entre el resto improvisaron una camilla.
Barrera, el futbolista, dió el aviso y partió con los heridos camino del Perpetuo Socorro.
 

 

Yo jugaba en en la calle Capitan Segarra cuando Paco Vives bajó de un taxi.
-¡No te asustes! ¿Está tu padre?.
Entró en casa y mi madre dió un grito.
 

 

Miguel Angel saltaba y haciendo exensiones de brazos decia:
-¡Mamá, no tengo nada!.
Magdalena, mi madre, no se lo creia.
Escalando en oposición en los libros
 

 

En los Libros de Fontcalent, existía una escuela de escalada. Algunas escarpias, clavijas largas y fuertes protegían los descensos en rappel desde lo alto. 18 hasta 20 metros. Eran vías de un largo. Había recorridos en libre, es decir, con cuerda y clavijas de seguro. También teníamos placas verticales y lisas que eran atravesadas por fisuras delgadas en las que no cabía ni un dedo. Allí practicábamos el artrificial. En esta modalidad intervienen los estribos, escaleritas de metro y pico y de tres o cuatro peldaños.
El día de la Victoria de 1962, cuatro amigos partieron del Cementerio rumbo a su objetivo, las paredes de roca. Estaban buscando un acceso al Tajo de Roldan y había que practicar.
¿Donde mejor que en Fontcalent?

 

Por razones desconocidas, una escarpia de casi medio metro se salió de la pared arrancando parte de la roca en que estaba alojada. Jose Luis Lloret aseguraba con una cuerda el descenso en rappel de mi hermano Miguel Angel. Al momento de sacar el cuerpo fuera del borde de la pared por parte de mi hermano, la clavija cedió. Salieron disparados hacia el suelo. Papi dió varias vueltas en el aire y se golpeó en la cabeza. Miguel Angel cayó de pie, ligeramente flexionado para atrás. No sufrió ningún daño. Al rodar pendiente abajo iban sujetos por las cuerdas. Se enredaron y entonces las costillas flotantes de Miguel Angel se golpearon. Se fisuró dos de ellas.

Rappel en los Libros. Mi venganza particular

Miguel guardó reposo varias semanas. No pudo ir al viaje fin de carrera a Mallorca de su promoción de la Escuela de Comercio. Su puesto lo ocupó Paco Vives Barranco, autor de las fotos que vemos en este trabajo y que pertenecen a aquel día.
 

 

José Luis Lloret Papí quedó en coma durante 28 días. Al despertar, sufrió amnesia y no pudo llevar una vida normal.
En su reposo, Miguel Angel recibió múltiples visitas de autoridades, vecinos, famila... Pero fueron sus amigos, "los Amigos del Pentagrama" tambien llamados los "desnutridos" por su delgadez y flexibilidad, los que aportaron una colección de discos clásicos así como un tocadiscos portatil. Pasé horas oyendo a los clasicos rusos y alemanes.
Pero Fontcalent se convirtió en un reto para mí.

 

 

 

En 1968 lo subí por primera vez y en el 69 escalé en los Libros. Siempre repetía en rappel de mi hermano. Logicamente extremaba la seguridad. Pero era una manera de vengar aquella historia, para mí infantil pero personal.

 

 
Otro rappel. Al fondo, San Vicente

 

En Todos los Santos, comenzábamos la temporada con la ascensión al pico o una escalada en nuestra montaña. De estas fechas son la mayor parte de las fotos adjuntas. En varias pone marzo del 70. Son de noviembre del 69. Pero un carrete de doce fotos debía durar varios meses.
No estaba la economia para ir tirando.
 

 

Primero el tranvía, luego el autobús, a veces andando, pero era una montaña a las puertas de casa. Cómoda y asequible. Allí probábamos el material nuevo, nos pegábamos el almorsaret o nos apostábamos para ver los zorros, rojos como el fuego.
Las pequeñas rapaces que anidaban en sus cortos acantilados o los fardachos que en épocas, supongo, de celo, peleaban levantando piedras y tierra con sus fuertes colas. Parecían dinosaurios.

 

Aprovechando una fisura. Escalada en artificial

 

En 1978 subí por última vez a su cumbre. Preparábamos una travesía por Sierra Nevada mi hermano Miguel Angel y yo.
Al poco, comenzaron a avanzar las canteras y el "progreso" comenzó su trabajo leproso arrancando piedra a piedra la cresta y los Libros, haciendo desaparecer los restos romanos y árabes que por allí habiín.
No he vuelto, lo prometí.
No he podido ver como se destruye la naturaleza para que unos cuantos se forren.
Pero si hay que subir para exigir que no se machaque más nuestra montaña, rompere mi promesa.

 

Además, si entre los que luchan por salvar Fontcalent están personas como Ángeles Cáceres, yo estoy con ellos.
El día del homenaje al Doctor Rico por parte de Alicante Vivo, fotografié el horizonte que se divisa desde el torreon del Castillo de San Fernando.
Al ver las fotos de Fontcalent sentí tanta rabia que las borré.
En Alicante Vivo vamos a proponer una ascensión a la cumbre y que, desde su cima, localicemos todas las barbaridades que el "progreso" ha aportado a nuestra comarca.
Animo.
El autor del texto iniciando una placa en estribos

Nani cerrando la ruta

Celebrando la ruta
 
Autor: Eusebio Pérez Oca.
Fuente: Alicante Vivo